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Por Paco Guadaño |
Según parece, jugar con una pelota ha sido una afición compartida por todas las civilizaciones, antiguas y modernas, orientales y occidentales. Así lo atestiguan textos y referencias milenarias pertenecientes a culturas tan dispares como la china o la griega.
Seguir la evolución del juego de pelota hasta llegar a nuestros días es relativamente fácil. Hay muchos estudios que dan respuesta a cuestiones tan elementales como el origen de su nombre o el sistema de contar los puntos, de quince en quince. Se sabe que este sistema ya era utilizado en el jeu de paume, juego practicado en Francia desde el siglo XIII, aunque, en realidad, lo que hacían entonces se parecía más al frontón a mano o con pala de madera. Las raquetas encordadas no se empezaron a utilizar hasta el siglo XVI, tiempo en el que ya se conocía esta modalidad del juego con el nombre de tennis, quizá como derivación de la palabra francesa tenez (algo así como “¡Ahí va!”) con que los jugadores advertían al contrario de que iban a poner la pelota en juego. |

El jeu de paume francés en el siglo XVI |
| En España, el juego de pelota tiene una raigambre similar a la del resto de Europa. Sabemos que Felipe el Hermoso murió tras jugar una partida. Y sorprende comprobar que hace más de tres siglos, en 1660, el escritor Juan Zabaleta describía el tenis en unos términos bastante actuales: «El que saca, encamina la pelota hacia donde no la puedan coger los que restan». |
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En cuanto al sistema de contar los puntos, su inspiración sexadecimal es evidente. Es como si el marcador siguiera los pasos del minutero por la esfera de un reloj, cantando cada cuarto de hora y anotando un juego al completar la hora.
Hay una hipótesis según la cual el origen de este sistema se remonta a los albores de la astronomía, en la Baja Edad Media, cuando la exploración del firmamento causaba furor entre reyes y cortesanos. Esta afición puso de moda el astrolabio (en la foto), instrumento con el cual se podían medir ángulos y distancias.
Paralelamente a su curiosidad por el cielo, la casta ociosa de aquel tiempo desplegaba una intensa actividad deportiva en torno al juego de pelota. Esta convivencia entre aficiones derivó en que los puntos del juego se contaran de 15 en 15, que son los grados comprendidos por cada sector del astrolabio. |
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Cada cuatro puntos, es decir, 60 grados, valían un juego. El set consistía en ganar seis juegos, con lo que el vencedor sumaba 360 grados, un círculo completo; o, en términos astronómicos, una esfera celeste.
En el siglo XVI, el sistema de puntuación basado en el astrolabio se había generalizado, con la única novedad de sustituir el punto 45 por el 40, a efectos de facilitar el trabajo del árbitro. Así, pues, el sistema de conteo actual estaba ya perfilado hace cinco siglos. |
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EL TENIS DE NUESTRO TIEMPO
A partir del siglo XVII, el tenis, que había alcanzado numerosos adeptos en toda Europa, se extendió también por América. Sin embargo, no había una normativa establecida respecto a las características del terreno de juego o la conducta de los jugadores. |
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El tenis actual, con unas reglas básicamente iguales a las que ahora conocemos, nació en Inglaterra, en 1874. Su artífice fue un militar británico, el comandante Walter Compton Wingfield, quien combinó algunas reglas del Badminton con otras de un juego chino para aplicarlas a lo que él llamó sphairistiké (“juego de pelota”, en griego). Las normas fueron aceptadas sin problemas, pero el término sonaba tan estrafalario que los jugadores prefirieron seguir llamándolo “tennis”.
En la foto, Compton Wingfield, raqueta en mano. |
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El primer campeonato de aficionados masculinos se celebró en 1877, en The All-England Croquet Club, de Wimbledon, muy cerca de Londres. Como allí jugaban sobre yerba, al principio lo llamaron «lawn-tennis» (en español, «tenis sobre yerba»). Luego, cuando se empezó a jugar también en pistas de tierra, su nombre se quedó en «tenis» a secas. Hoy se juega en superficies muy diferentes: yerba, tierra, cemento, moqueta, parqué... Si te fijas, algunas bolas llevan el sello «all courts», que traducido al español quiere decir «todas las pistas». Son bolas preparadas para el juego sobre cualquier superficie.
Pero volvamos a la historia. En 1881, Wimbledon tuvo su réplica americana en Forest Hills. El tenis había cruzado el Atlántico. Precisamente un norteamericano, Dwight Filley Davis, fue el encargado de dar un nuevo impulso al desarrollo del tenis, propulsando una competición por equipos nacionales en la que se enfrentarían los mejores tenistas estadounidenses contra un equipo de las Islas Británicas. |
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El primer encuentro tuvo lugar en 1900, en el Longwood Cricket Club de Boston, venciendo los estadounidenses a los británicos por 3-0. Davis, que jugó con el equipo de EEUU donó el dinero necesario para la elaboración de una copa de plata, según un diseño de Rowlan Rhodes, basado en una ponchera (los españoles, más hechos a la ensalada que al ponche, la llamamos “ensaladera”). En el interior de la ponchera se grabó el nombre del torneo: “International Lawn Tennis Challenge Trophy” (hoy conocido como Copa Davis), y en su lateral quedaron anotados los nombres de los participantes.
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La primera Copa Davis |
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Cada año, un aspirante al título retaba al vencedor del año anterior. Con la victoria de Gran Bretaña sobre EEUU, en 1903, la copa vino a Europa y animó a otros países a competir por ella. En 1904 se inscribieron Francia, Bélgica y Austria. En 1905, Australia. Otras tres naciones en 1913. En 1921, siete más, entre ellas España. El aumento de países obligó a dividir el mundo en zonas geográficas. Los equipos aspirantes debían disputar cinco rondas en su zona y dos rondas interzonas antes de llegar a la final. Esta modalidad, llamada Challenge Round, favorecía al campeón anterior, que sólo se enfrentaba en una ronda al aspirante.
En 1972 se modificó este sistema, pasando a otro, denominado Final Round, en el que todos los países iniciaban la competición desde la primera ronda. En 1981 se creó el Grupo Mundial o primera división, integrado por los 16 mejores países, y grupos regionales de Segunda y Tercera, con lo que la competición ganó el aliciente de ascensos y descensos. En el Grupo Mundial sólo se disputan las eliminatorias de octavos de final, cuartos, semifinales y final.
La costumbre de grabar en la Copa los nombres de vencedores y finalistas unida al hecho de que no se entrega en propiedad, hizo que pronto faltase sitio para nuevas anotaciones. En 1921, Davis donó una bandeja de plata de 95 cm de diámetro como base de la ponchera, en la que se grabaron las finales de 1921 a 1933. Cuando ésta se llenó, se construyó una peana de madera con placas capaz para 34 ediciones más. En 1969 fue necesario añadir una segunda peana, que disponía de espacio hasta el año 2002, fecha en que se hizo necesaria una nueva ampliación. |
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2000
Costa, Corretja, Balcells y Ferrero ganan la 1ª Copa Davis para España en el Palau Sant Jordi de Barcelona
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2004
Robredo, Ferrero, Nadal y Moyà ganan la segunda Copa Davis en la Cartuja de Sevilla |
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La creación en 1913 de la Federación Internacional de Tenis, ITF, consolidó el tenis como deporte internacional. Sin embargo, la trayectoria olímpica de este deporte, incluido en el programa de 1896, sufrió un revés cuando la alta profesionalización de los jugadores llevó en 1924 a su exclusión de las Olimpiadas, a las que no regresó hasta los Juegos de Seúl, en 1988.
En España, el primer partido disputado con arreglo a las normas de Wingfield tuvo lugar a finales del siglo XIX, en la colonia inglesa formada por trabajadores de las minas de Río Tinto, en Huelva. En 1899 se creó el Barcelona Lawn-Tennis Club, y en esa ciudad tuvieron lugar los primeros campeonatos internacionales celebrados en nuestro suelo. Eso fue en 1904. Cinco años después se constituyó la Asociación de Lawn Tennis de España. |
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| No quisiera finalizar este esbozo histórico sin hacer una observación lingüística. En el párrafo de Zabaleta podíamos apreciar la raigambre castellana de los términos saque, resto y pelota frente a los importados servicio, devolución y bola. Eso está bien, que cada cual utilice los que más le gusten. Sin embargo, no todos los términos foráneos encuentran su equivalente en nuestro idioma. Algunas de esas palabras ajenas las iremos conociendo sobre la marcha. Otras las podemos consultar en el apartado Glosario inglés. |
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